#4.Día 27 de noviembre. Ruta 2: Paseo bajo la lluvia por Gramercy, Ghost, Union Sq y Soho. Sesión de coaching con Sol Aguirre.


La ruta N.º 2 comenzaba este día más temprano, a las 8:30 h, ya que anunciaban lluvias y había que aprovechar la mañana antes de que estas nos impidieran llevar a cabo todo lo que estaba planeado para este día.

Después del maratón del día anterior, con esos 20 km recorridos, me levanté ya con dolor de pies, y solo era el segundo día. Hoy tocaban botas de aguas, mis leggins y camisetas térmicas inseparables y jersey largo, para ir bien cómoda. Como estaba tan cansada del día anterior, y la ruta comenzaba más temprano, este día decidí desayunar en el hotel. La noche anterior, en nuestra visita nocturna al supermercado, había comprado unas cookies para desayunar, de modo que me pedí un descafeinado en la mini cafetería  y allí me senté, sola y tranquila en una mesita, con mi descafeinado y mis cookies, viendo caer por la ventana las primeras gotas de la mañana. 

Una vez terminé, de nuevo a la habitación, lavado de dientes, mochila a los hombros y bajé en el ascensor dispuesta a comenzar una nueva ruta que me permitiría descubrir nuevos secretos de Nueva York.

Allí estaban Sol y Bianca y todas las chicas, guapísimas y alegres, con toda la energía posible para iniciar este nuevo día juntas.

Salimos a la calle con nuestros paraguas en mano, si bien en esos momentos aún no llovía. Tuvimos suerte la primera parte de la ruta, aunque a la hora de la comida, las lluvias hicieron acto de presencia y hubo que cambiar el plan previsto inicialmente. Así, finalmente, los kilómetros recorridos en este segundo día fueron 7,7 km, que en comparación con el día anterior, me parecieron un alivio.


De este modo, salimos del Made Hotel en dirección Broadway hasta 5th Av. Por el camino, no paré de tomar fotos, como el día anterior, de todas aquellas cosas que llamaban mi atención.

Nos detuvimos a la altura de la boca de metro 23 Street Station

En este punto, la imagen me recordó a la Gran Vía de Madrid. El edificio que allí se levanta ante nuestros ojos me trajo a la mente el edificio Metrópolis de Madrid y el inicio de la Gran Vía. Es curioso como a lo largo del viaje he encontrado edificios y puntos de la ciudad que me recordaban a Madrid. 

Me encantó el reloj "Fifth Avenue Building", que se planta majestuoso y bello en medio de toda la vorágine. 


Como el Empire State, que mires hacia donde mires, siempre aparece esbelto tras cualquier esquina.


Continuamos nuestra ruta hacia la 21St, mientras observaba la arquitectura neoyorkina y sus conocidas escaleras de incendios en las fachadas de los edificios.


Una nueva parada en la esquina de la 21St para comprar unos "Matchas" , y seguir caminando.



Hasta que por fin llegamos a nuestro primer destino del día, Gramercy Park.



Se trata de uno de los parques más exclusivos de Manhattan. Allí nos contaron su historia, como que solo disponen de la llave de acceso al parque unos pocos privilegiados, y que solo en ocasiones muy especiales se abre al público. Pude captar esta imagen con mi teleobjetivo a través del vallado que lo circunda.


Las casitas que rodean este parque son encantadoras, hasta tal punto que tu imaginación vuela a un futuro en el cual tú estás dentro de una de ellas, tomando las fotografías desde el otro lado de los cristales. Tratas de imaginar quienes habitan esas casas, qué vidas tendrán...







Y dejando atrás este maravilloso lugar, llegamos hasta Union Square. Cualquier semáforo era bueno para escuchar alguna de las historias de Sol Aguirre.





Esperábamos haber podido disfrutar del mercadillo navideño, pero aún estaba cerrado, de modo que continuamos nuestra ruta hacia el sur por Lafayette St, en dirección al Soho. A medida que avanzábamos en esa dirección, el paisaje iba cambiando y también la arquitectura. Las aceras en el Soho son anchas, paredes de ladrillo rojo, escaleras de incendio en las fachadas y carteles publicitarios pintados directamente sobre el ladrillo. También son curiosos los aparcamientos a doble altura sobre estructuras metálicas, que nunca vi en funcionamiento, así que me quedé con las ganas de saber cómo demonios se suben los coches a la segunda altura.




Llegamos al local de New York or Nowhere (NYON), donde venden una sudaderas chulísimas que no bajan de los 120 $, así que echamos un ojo a todo, hicimos fotos, pero ninguna se animó a comprar nada. 



En la misma puerta de local, Sol nos dio una de sus charlas, en las que además de escuchar, me dediqué a fotografiar a todo el grupo. Esto fue lo que mi cámara captó.





Sería un olvido imperdonable no mencionar las cookies más buenas de Nueva York que tuvimos ocasión de degustar y disfrutar en Levain Bakery (340 Lafayette St).


Nuestra ruta continuó bajando hasta Broome St para comenzar a subir nuevamente por Greene St hasta llegar a W Houston St, donde giramos hacia la izquierda por LaGuardia Pl en dirección a Washington Square N.


Pero antes de llegar a Washington Square, dos sorpresas nos esperaban por el camino. Una sesión de fotos con un modelo estupendo, y una localización de película: GHOST!! (102 Prince St). Por supuesto, no podía pasar la oportunidad de ponerme junto al fotógrafo y sacar algunas instantáneas. No siempre tiene una la oportunidad de fotografiar a un modelo neoyorkino, en las calles de NY.


Y unos pasos más adelante, conforme llegábamos al 102 de Prince St, Bianca nos avisó para que nos pusiéramos los auriculares y la banda sonora de Ghost, con el objetivo de ir entrando en situación y poder imaginar y traer a nuestra memoria todo lo que íbamos a ver en relación a la peli Ghost. Por fin llegamos al portal 102, localización del famoso loft de Sam y Molly. 



Lamentablemente, el edificio se encuentra en obras actualmente, y esto fue lo que pudimos ver. Después de este momento épico, con nuestros auriculares, escuchando "Unchained Melody" frente al portal, la cosa desvarió unos metros más hacia adelante, frente a las tiendas de Dior y Versace, cuando Sol nos propuso hacer estas fotos tan divertidas.




Por supuesto, al otro lado estaba Marisa, a quién capté en acción mientras no se percataba...


Una vez finalizado nuestro momento locura, continuamos en dirección Washington Square N. Aquí las primeras gotas de lluvia comenzaron a caer y hubo que acelerar la marcha. 


Justo bajo el arco de Washington Square la lluvia apretó y se decidió adelantar la comida, a ver si mientras tanto la lluvia amainaba un poco.



De este modo, nos dirigimos hacia West 4th Street, donde nos paramos en "The Spaniard" (190 West 4th Street), el cual dispone de una terraza cubierta con estufas en el techo. Allí decidimos sentarnos a comer, y hubo algunas que pasaron mucho calor...



Allí degustamos unas riquísimas hamburguesas con patatas y estuvimos bastante tiempo. La lluvia no solo no amainó, sino que apretó aún más. Nos propusieron entonces ir al hotel durante la tarde, y aprovechar allí para realizar la sesión de coaching con Sol Aguirre, que está incluida en el programa del viaje. Así decidido, una vez terminamos de comer nos dirigimos al metro para regresar al hotel. Todo en este viaje era una aventura, también coger el metro de NY.



Y otra vez el Empire State entre lluvia y paraguas....

Llegamos al hotel, que un domingo por la tarde estaba bastante concurrido. Allí nos hicimos con nuestro rinconcito favorito y fuimos echando poco a poco, con nuestra algarabía, a los que allí se encontraban. De repente, un grupo de 15 mujeres que irrumpen en el hall del Made Hotel y se sientan todas apretadas alrededor de una mesa. Y una comienza a llorar, y luego otra, y entre medias risas, y pañuelos de papel de aquí para allá.

Lo que se vivió aquella tarde fue emotivo, y a la vez, sorprendente para mí. Cada una se fue abriendo y contando sus historias, que a cada cual me iba dejando más con la boca abierta. Las chicas tenían necesidad de contar lo que les pasaba, y que Sol les aconsejara. Y en esas horas de la tarde fue cuando realmente nos conocimos y supimos más de cada una. Es cierto que algunas casi no hablaron, pero el resto pudo soltar todo aquello que las presionaba. En mi caso, poco que contar, y solo a colación de otra historia contada anteriormente. 

Así transcurrió la tarde, en esa "terapia colectiva", hasta que Sol y Bianca dieron por finalizada la jornada. El grupo se dispersó. Carmen y yo nos fuimos al 7 Eleven (866 6th Ave), un supermercado cercano, a comprar el desayuno para el día siguiente, pues teníamos que madrugar muchísimo para estar a las 7:30 h am en Brooklyn. Lo que íbamos a hacer allí lo podréis leer en la siguiente entrada...

Quedaba por decidir la cena. Estábamos exhaustas, cansadas no solo físicamente, sino también psicológicamente después de las emociones vividas durante la tarde, así que decidimos volver a The Smith (1150 Broadway), del cual ya os hablé en la entrada anterior. Esta vez tocó un plato de pasta. A pesar de la hamburguesa que habíamos comido, tenía hambre. Todo está bueno en The Smith, los espaguetis a la boloñesa, riquísimos. 

Una vez finalizada la cena, volvimos al hotel. Ducha calentita y charla con Alicia, mi compañera de habitación. Ella, junto con Izaskun, se habían marchado antes para ir a ver las Rockettes, pero las demás no nos decidimos a sacar entradas. Charlamos sobre lo acontecido aquella tarde, sobre nosotras, hasta que vi la hora y me di cuenta de que era momento de acostarse. El despertador sonaría alrededor de las 5 am para la gran aventura que viviríamos en Dumbo y en Brooklyn, Carmen, Angie y yo a la mañana siguiente, 28 de noviembre, nuestro día libre.

Pero esa es otra historia...Os espero en la siguiente entrada. Día Libre. 28 de noviembre.





Comentarios

  1. Cada vez más enganchada a tus relatos, y que bien recordar cada paso tal como lo expones. Muchas gracias Cristil, porque este blog tuyo es mi diario, mejor dicho, nuestro diario neoyorkino. Y aquí recurriré cada vez que quiera recordar algo!!

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